La Velocidad De La Luz
La Velocidad De La Luz читать книгу онлайн
?sta es la historia de una amistad, una amistad que empieza en 1987 cuando el narrador, un joven aspirante a novelista, viaja a una universidad del Medio Oeste estadounidense y conoce a Rodney Falk, su compa?ero de despacho, un ex combatiente de Vietnam hura?o e inabordable, ferozmente l?cido y corro?do en secreto por su pasado. Pero ?sta es tambi?n la historia de una experiencia radical en el abismo indescifrable del mal y la culpa, que el propio narrador s?lo lograr? entender y asumir a?os m?s tarde, como en una fulguraci?n, cuando conozca el ?xito y lo que ?ste tiene de corrupci?n insidiosa. Para entonces la figura imprecisa de Rodney y su historia devastadora acabar?n imponi?ndosele con la fuerza de lo necesario, como un emblema de su propia historia, y acaso de la condici?n humana.
Внимание! Книга может содержать контент только для совершеннолетних. Для несовершеннолетних чтение данного контента СТРОГО ЗАПРЕЩЕНО! Если в книге присутствует наличие пропаганды ЛГБТ и другого, запрещенного контента - просьба написать на почту [email protected] для удаления материала
Así terminó de contar su historia el padre de Rodney. Ninguno de los dos tenía nada más que añadir, pero todavía me quedé un rato con él, y durante un tiempo indefinido, que no sabría si computar en minutos o en horas, permanecimos sentados frente a frente, manteniendo un simulacro desmayado de conversación, como si ambos compartiéramos un secreto infamante o la autoría de un delito, o como si buscáramos excusas para que yo no tuviera que enfrentarme a solas al camino de vuelta a Urbana y él a la soledad primaveral de aquel caserón sin nadie, y cuando por fin me decidí a marcharme, ya de madrugada, tuve la certeza de que siempre recordaría la historia que me había contado el padre de Rodney y de que yo ya no era el mismo que aquella tarde, muchas horas atrás, había llegado a Rantoul. «Es usted demasiado joven para pensar en tener hijos», me dijo el padre de Rodney cuando nos despedíamos, y no lo he olvidado. «No los tenga, porque se arrepentirá; aunque si no los tiene también se arrepentirá. Así es la vida: haga lo que haga, se arrepentirá. Pero déjeme que le diga una cosa: todas las historias de amor son insensatas, porque el amor es una enfermedad; pero tener un hijo es arriesgarse a una historia de amor tan insensata que sólo la muerte es capaz de interrumpirla.»
Eso me dijo el padre de Rodney, y no lo he olvidado.
Por lo demás, nunca volví a verle.
