La Caza
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S?lo hay una cosa que Miranda no puede perdonarse a s? misma: haber sobrevivido. Doce a?os atr?s, consigui? escapar de las manos del asesino conocido como El carnicero, pero al hacerlo tuvo que dejar atr?s a otras v?ctimas como ella, atrapadas, torturadas y asesinadas por un s?dico que siempre ha ido un paso por delante de la polic?a. Ahora, vuelve a actuar. Miranda ya no es la presa, sino el cazador: sabe que atraparlo es la ?nica manera de volver a encontrar la paz. Pero para ello tendr? que reencontrarse con Quinn, el hombre que la ayud? a superar el miedo y, tambi?n, el que la traicion? cuando m?s lo necesitaba. Ahora los dos se enfrentan a la m?s perversa mente criminal… pero tambi?n a unos sentimientos que han intentado enterrar durante a?os.
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Dejó que Miranda abriera la marcha. Aunque le costara reconocerlo, se sentía un poco incómodo con el hecho de no ver el cielo. Estaban rodeados por sombras y resultaba difícil saber en qué dirección iban. Él estaba casi seguro de que avanzaban en dirección noreste. Pero ese «casi» podía hacer que se perdieran.
Tenía que confiar en que Miranda sabría cómo sacarlo de aquel laberinto.
Pasaron cuarenta minutos, y Quinn estaba a punto de volver sobre sus pasos cuando, de pronto, llegaron a un claro inundado por la luz del sol, lo cual era alentador.
Hasta donde llegaba la vista, crecían los pinos ponderosa, de diez a quince metros de altura, a intervalos regulares. La excitación de Miranda era palpable.
– Sígueme -dijo, con gesto de impaciencia-. Encontremos el lugar donde desemboca el sendero y regresemos.
Siguieron por los bordes del claro y encontraron el sendero a unos cincuenta metros.
Quinn se inclinó para examinar unas huellas profundas en la tierra. La marca alargada en el suelo indicaba que Rebecca se había caído de rodillas. Un pequeño árbol había quedado doblado. ¿Habría conseguido incorporarse?
Ahora Quinn sabía que el asesino había pasado por ahí. El bosque era demasiado espeso para seguir a su víctima, a menos que hubiera seguido por el mismo sendero que ella. Tomó fotos de las pruebas y luego alzó la mirada.
Miranda había desaparecido.
